
¿Tengo un problema sexual? Se trata de una de las preguntas más costosas de realizar, tanto para una mujer como para un hombre. Espero arrojar un poco de luz sobre los temidos trastornos sexuales, a través de éste artículo y de otros futuros, centrados en la sexualidad femenina.
Antes de preguntarte si sufres un problema sexual, o si se trata de otro tipo de problema, es necesario conocer los cambios fisiológicos o físicos asociados a la edad. A veces tenemos la sensación de un problema, cuando en realidad, nuestro cuerpo cambia con el paso de los años. Se trata de cambios normales, es necesario conocerlos para no asustarnos, y para podernos adaptar a ellos. Puedes consultar nuestro artículo sobre los cambios en la respuesta sexual de las mujeres aquí.
Lo más fácil y seguro, es descartar primero de todo que no nuestras dificultades sexuales no son una consecuencia de un problema médico u orgánico:
Si sufres o crees que puedes sufrir alguno de éstos problemas médicos, es posible que las alteraciones en tu vida sexual sean consecuencia directa de ello. Consulta con tu médico, pues él te ayudará a mejorar las relaciones sexuales, o te indicará a qué especialista puedes dirigirte (psicólogo, sexólogo, fisioterapéuta, terapeuta especializado, etc.).
Enfermedades vasculares y/o genitourinarias
Como infecciones uretrales, vaginales, infección de orina, pequeñas lesiones genitales, endometriosis, prolapso uterino... Éstas afectarán también a los ciclos de respuesta sexual, y por supuesto, a tu estado de ánimo y estado de salud en general.
Enfermedades endocrinológicas
Si sufres diabetes, hipotiroidismo, etc. y te sientes insatisfecha en relación a tu vida sexual, es probable que aquí tengas la causa.
Consumo de fármacos
Aunque los tomes desde hace tiempo, y hasta ahora no hubieras notado efectos en la sexualidad, a veces el consumo de fármacos para el control de la tensión arterial, antidepresivos, ansiolíticos, anticonvulsivo o cualquier medicación contraceptiva puede afectar tu deseo sexual, capacidad para excitarte y mantenerte excitada, y por supuesto, a tu capacidad para alcanzar un orgasmo.
Consumo de substancias que alteran el sistema nervioso de alguna manera
Si tomas alcohol, nicotina, cannabis o cualquier otra droga, es posible que afecte a tu capacidad de respuesta sexual. No importa que, hasta ahora, no hubieras notado ningún efecto en la sexualidad, quizá ha ocurrido algún cambio en tu organismo que ha propiciado éstos efectos negativos.
Trastornos o enfermedades mentales y neurológicas, como la depresión, ansiedad, esclerosis, lesiones medulares...
Ya sea una situación temporal o un trastorno o lesión crónica, el sistema nervioso está directamente relacionado con nuestra sexualidad.
En el próximo artículo hablaremos de las causas psicológicas y sociales que pueden desencadenar alteraciones o problemas en nuestra sexualidad. Recuerda, sobretodo, que cualquier insatisfacción sexual puede ser resuelta, o que con el profesional o la ayuda adecuada, puede ser compensada de manera extraordinaria: Tu sexualidad es muy diversa, y siempre puedes encontrar placer, tan solo hay que saber cómo.