Antes de
ponerte las bolas, es importante que
lubriques un poco la primera bola (si tienes un modelo de dos bolas) o la bola, pero solo un poco. Lo mejor es aplicar una o dos gotas de lubricante
(fabricado con materiales hidrosolubres para no dañarlas) en la zona de la bola que entrará primero en contacto con tu piel, para que entren sin problemas. Pero no lubriques
demasiado porque puede que luego te resbalen hacia fuera con mayor rapidez, sobretodo si tu musculatura está debilitada (por ejemplo debido a uno o más partos en tu vida, o por el paso de la edad).
Una vez aplicado el lubricante en las
bolas chinas, utiliza una mano para abrir tus
labios vaginales y la otra para empujar ligeramente la primera bola hacia el interior de tu vagina. Puedes ayudarte haciendo movimientos circulares, como si "enroscaras" la bola en ti, y una vez esté dentro la primera, sigue empujando con el dedo índice la segunda bola. No olvides que, al igual que un tampón, las bolas las debes introducir siguiendo un ángulo de 45 grados, más o menos, en dirección "hacia tu espalda". La vagina se curva hacia arriba en tu interior, y es posible que notes el final de ella al introducir la segunda bola. No hay problema, si estás algo nerviosa te molestarán un poco al principio.
De nuevo, igual que cuando llevas un tampón, cuelga de tu vagina un cordón para que, pasado el rato que consideres oportuno, puedas retirar las
bolas chinas de tu cuerpo. Si notas molestias muévete un poco o introduce tu dedo índice en la vagina. De todos modos, al cabo de un rato te sentirás muy cómoda y ni las notarás.
No te extrañe si al empezar a caminar no notas las famosas vibraciones que producen las bolas. Hay personas que son muy sensibles a ellas y otras que no. También depende de tu estado muscular en la zona. A medida que incrementes el peso de las bolas y el tiempo que las llevas, irás notando cambios en la musculatura, ¡Para mejor, por supuesto! Lo mejor es que aproveches este rato que las tienes en tu interior para pasear, porque de esta manera las bolas estarán vibrando en tu interior y tu vagina ejercitándose. Si te quedas tumbada en el sofá las bolas apenas vibrarán y tu
musculatura vaginal permanecerá en reposo.
El
peso de las bolas chinas es una cuestión que para muchas mujeres no es importante, pero consideramos el comentarlo. La mayoría de las
bolas chinas dobles en el mercado tienen un
peso aproximado de entre 70 y 90 gramos (como las más habituales de
Fun Factory Teneo Duo). Para empezar a realizar ejercicios, quizá es conveniente hacerlo con los modelos de una sola bola, que suele pesar unos 40 gramos, o algunos modelos que permiten unir las bolas entre sí, y utilizar una o dos según nos interese. Para mi gusto, las
bolas chinas Luna de
LELO son la mejor opción en muchos casos, ya que ofrecen la posibilidad de combinar hasta 4 bolas, con dos
pesos distintos: 28 y 37 gramos. Podemos empezar por utilizar una única bola de 28gr de peso, unos 15 minutos al día, y a la semana, empezar a utilizar la bola de 37gr e ir incrementando el tiempo que la llevamos en el interior. El siguiente paso puede ser el empezar a utilizar dos bolas, combinado por ejemplo, una bola de 28gr con una de 37gr.
En el mercado hay millones de modelos y tipos. De todos modos, si nos han regalado el típico modelo de bolas dobles, con tener paciencia el primer día y no darle importacia si se nos cae la segunda, no hay problema.
Una vez decidas que ya has hecho suficiente ejercicio con las
bolas chinas, bastará con que las retires tirando suavemente del cordón, las laves con jabón neutro utilizando las manos para no dañarlas, y las seques ligeramente con un paño, o mejor, las dejes secar al aire antes de guardarlas apropiadamente (las
bolas chinas Luna, por ejemplo, vienen con una bolsa de satén). Si las cuidas y las mantienes en condiciones higiénicas adecuadas, podrás disfrutarlas durante años, ya que la calidad de las bolas es excelente.