
En la madurez y la vejez los hombres y las mujeres experimentamos una serie de cambios en la respuesta sexual, es decir, cambia nuestro deseo sexual, el tiempo que necesitamos para excitarnos, e incluso la calidad, la intensidad y el placer del orgasmo. Es importante conocer éstos cambios, y no preocuparnos ante su aparición. El conocerlos, también nos permitirá anticiparnos a ellos y poder tener las estratégias y los recursos necesarios para seguir disfrutando al máximo de nuestra sexualidad.
Algunos sexólogos y psicólogos se han preocupado de documentar y estudiar éstos cambios en la respuesta sexual, especialmente en la madurez y la vejez. Fuertes y López, especialistas en sexología en la edad adulta y la vejez, nos indican en uno de sus libros los cambios más significativos, así que hoy compartimos con vosotros y vosotras un pequeño inciso sobre éstos en los hombres, y mañana, los cambios en las mujeres. Esperamos que os resulten de interés, y os ayuden a ver la sexualidad como algo que siempre debe formar parte de nuestras vidas.
Cambios en el deseo sexual de los hombres
Puede disminuir el deseo a medida que pasan los años. Los motivos son psicológicos (estrés, cambios vitales en el trabajo o la situación personal...) y sociales (cambios en las relaciones sociales, problemas de pareja, falsas creencias y mitos erróneos sobre el sexo en la madurez y la vejez...), y también debido a los cambios hormonales.
Cambios en la excitación de los hombres
A medida que pasan los años, necesitan más estímulos para conseguir el mismo nivel de excitación. La excitación surge de una manera más lenta, los cambios en el cuerpo son menos vigorosos e incluso pueden aparecer problemas de erección (por ejemplo, debido a problemas circulatorios que afectan a todo el cuerpo, y también al pene).
Cambios en el orgasmo
Con el tiempo, lo normal es que cada vez haya un volumen de semen menor en la eyaculación. Durante el orgasmo también habrán menos contracciones musculares, y por lo tanto la sensación de placer puede ser menor.
Todo ello no quiere decir que simplemente disfrutemos menos, sinó que vale la pena dejar de focalizar nuestro interés en conseguir el orgasmo a través del pene, y tratar de potenciar el placer que conseguimos durante la estimulación del resto del cuerpo.
Aunque perdamos un poco de sensibilidad en la zona genital, debido al desgaste muscular de la edad, el resto del cuerpo sigue estando a nuestra entera disposición, y si aún no lo conocemos, el placer de alargar las carícias y la estimulación genital y de otras zonas erógenas (sin buscar el orgasmo) nos hará ver la sexualidad como algo distinto, algo para lo que no hay edad.