
Las zonas erógenas empezaron a ser conocidas en el estudio de la sexualidad en el momento en el que dejamos de ver la sexualidad únicamente como una manera de reproducirnos.
De hecho, el "descubrimiento" de las zonas erógenas representó todo un avance en la Sexología: Comprobar que la estimulación de determinadas zonas producía un placer intenso, o sensaciones placenteras, o un gustirrinín peculiar fue, sin lugar a dudas, algo muy positivo. Aunque también es verdad que no siempre interpretamos correctamente lo que es una zona erógena y, por tanto, cómo estimular las zonas erógenas.



A través de los años, el 















