
Las zonas erógenas empezaron a ser conocidas en el estudio de la sexualidad en el momento en el que dejamos de ver la sexualidad únicamente como una manera de reproducirnos.
De hecho, el "descubrimiento" de las zonas erógenas representó todo un avance en la Sexología: Comprobar que la estimulación de determinadas zonas producía un placer intenso, o sensaciones placenteras, o un gustirrinín peculiar fue, sin lugar a dudas, algo muy positivo. Aunque también es verdad que no siempre interpretamos correctamente lo que es una zona erógena y, por tanto, cómo estimular las zonas erógenas.
Profesionales y no profesionales tendemos a menospreciar el potencial que tiene la piel. La piel es el órgano más grande que tenemos, y sigue siendo curioso que cuando pensamos en la estimulación sexual y en sexo en general, lo primero (y único a veces) que nos viene a la mente son los genitales, o como decía Montserrat Calvo en su libro "Trampas y claves sexuales", "matamos una vaca para comernos un filete".
Las zonas erógenas no son más que puntos concretos en los que hay una mayor sensibilidad. A mayor sensibilidad, mayor facilidad para provocar estimulación, y por lo tanto, placer. Existen zonas que, debido a la concentración de terminaciones nerviosas, son más estimulables (clítoris, glande...) y muchas de éstas zonas son las mismas para todos los individuos de un mismo género o incluso de la misma especie. Por eso, hay zonas que en los hombres son específicamente erógenas (glande o pene), pero aún más zonas que son erógenas tanto en hombres como en mujeres.
Veamos una lista de las zonas que son definidas por muchos hombres y mujeres como erógenas:
Pechos y pezones
La piel del pecho de hombres y mujeres es muy sensible. A medida que nos acercamos a la piel más oscura o rosada de los pezones, incrementa el número de terminaciones nerviosas, y estimularla a través de carícias, pero sobretodo, de una inocente lamida, un beso o un simple soplo, puede provocar un placer nada despreciable.
Ano
Desde el punto de vista "heterosexual", que ve el sexo como la manera de reproducirse, la estimulación anal no tiene sentido, y mucho menos placer. Pero la realidad de nuestra anatomía es que en el ano y en el esfínter se encuentran muchas terminaciones nerviosas, lo que facilita que durante la estimulación de dichas zonas se produzca placer. De todos modos, vale la pena recordar que la estimulación anal no significa "penetración anal", y que podemos estimular ésta zona mediante las carícias en el perineo (lugar entre los testículos y el ano, o entre la vagina y el ano), las carícias suaves alrededor del ano (sin llegar a penetrar ni introducir ningún objeto), y por supuesto, introduciendo un dedo o juguete sexual lubricado, suavemente en el ano.
Labios y boca
Sí, son conocidos en las relaciones sexuales, aunque no siempre se aprovecha la sensibilidad que tenemos en ellos. Salta a la vista el torrente de circulación sanguínea que pasa por nuestras lenguas y labios, su color rosado nos lo indica... Así que si estimulamos éstas zonas tan sensibles de manera natural será por algo...
Cuero cabelludo
En la piel del cuero cabelludo también encontramos multitud de capilares sanguíneos, y de nuevo, mucha sensibilidad. La estimulación del cuero puede resultar muy placentera tanto en hombres como en mujeres, porque permite relajar una zona que es fácil que esté tensa (dolores de cabeza, estrés y preocupaciones del día a día...) y prepara el cuerpo para el placer.
Párpados
¡Curiosa zona de placer! En el globo ocular hay también muchas venas y arterias, y los párpados y su fina piel pueden ser besados con suavidad para experimentar el placer de la estimulación.
Orejas
Uno de los puntos más conocidos como zona erógena sigue siendo el lóbulo de la oreja. Debido a la fina piel de las orejas y a la cantidad de terminaciones nerviosas que rodean los cartílagos, besar o morder suavemente los lóbulos puede estimular placenteramente a cualquiera.
Cuello
Como véis, la cabeza en general es una gran zona erógena (cuero cabelludo, ojos, labios, lengua, orejas y ahora cuello y primera mitad de la espalda) debido a la cantidad de capilares que recorren la zona, y la extrema finura de la piel que la recubre.
Cara interna de los muslos
Tanto en hombres como en mujeres, la cara interna de los muslos (o la parte de dentro de los muslos) es una zona extensa de piel muy sensible, que se pasa la mayor parte del día sin recibir ninguna estimulación (más que un pantalón subiendo o bajando) y en la que también encontramos muchas terminaciones nerviosas. Durante el proceso de exitación sexual la sangre se acumula en la región genital (abdomen, pubis y órganos genitales) así que si durante ese proceso de excitación, estimulamos la cara interna de los muslos, estaremos aprovechando ese plus de sensibilidad que pasa por allí en ese momento.
No olvidemos que hay muchas zonas erógenas: labios vaginales, clítoris, glande, pene, testículos, Punto G femenino, Punto P masculino... Todas éstas zonas no deben producirte un intenso placer cuando las tocas, recuerda que cada persona es distinta, y cada cuerpo tiene su propia sensibilidad. De la misma manera que cada uno tiene sus colores preferidos, o sus platos de comida preferida, vale la pena saber qué es lo que más nos gusta y lo que menos, así sabremos qué pedir ;)