Aprende como hacer un masaje erótico a tu pareja paso a paso, con éste sencillo artículo. Factores como la comodidad del receptor, un clima apropiado, el ritmo o la presión son algunas de las claves para lograr hacer un masaje erótico eficaz y placentero. Según la experiencia de muchos hombres y mujeres, no hay nada como hacer un masaje erótico a tu pareja que sea tan efectivo para relajarse y liberarse del estrés que en ocasiones nos impite mantener relaciones sexuales estando al 100%.
Desde hace miles de años, los masajes han sido una excelente forma de estimular nuestro cuerpo, provocando reacciones beneficiosas en nuestro organismo tanto biológicas, como metabólicas, psicológicas o sociales. Existen diversos tipos de masaje, desde los que buscan puramente la relajación del cuerpo (incluyendo los de tipo afectivo o eróticos) hasta los específicamente terapéuticos, usados para tratar lesiones, mejorar la función circulatoria o recuperar movilidad entre otros.
En este caso, vamos a centrarnos en como hacer un masaje erótico, aplicando una gran carga sensual destinada a sensibilizar a nuestra pareja. Existen diferentes formas de realizarlo, pero todas ellas reúnen las siguientes condiciones: ejecución del masaje pausada, presión adecuada y equilibrada (que no parezca una caricia pero que tampoco duela), comodidad absoluta del receptor y un clima que transmita serenidad. Para crear un buen clima, es casi imprescindible usar una luz tenue junto a un buen incienso o vela que aromaticen el aire de la sala o habitación.
Como no, siempre es conveniente el uso de aceites de masaje ya que no solo nos ayudarán a deslizar nuestras manos sobre el cuerpo sinó que además hidratarán y suavizarán la piel de tu compañero. Actualmente existen multitud de excelentes productos destinados a facilitar y enriquecer los masajes eróticos. Muchos de ellos además son comestibles y de distintos sabores, con lo que las posibilidades se multiplican todavía más. Los más populares hoy en día son los aceites de masaje, las cremas de masaje, los polvos de masaje (aplicados con una suave y excitante pluma) o incluso las originales velas de masaje.
Si ya lo tenemos todo listo, podemos empezar el masaje el masaje erótico por los hombros y la nuca. Haciendo presión con las yemas de los dedos, las manos se deslizarán siguiendo un recorrido predeterminado. Estos movimientos permiten distensionar las típicas cargas cervicales que se acumulan por el estrés, proporcionando alivio y preparando el camino para el placer. El masaje puede seguir por los costados del cuerpo hasta la cintura para volver en forma ascendente por la espalda; más exactamente deslizando ambos pulgares a los lados de la columna vertebral, cuyas numerosas terminaciones nerviosas producen un efecto agradable y electrizante.
Los glúteos son el siguiente destino de este masaje erótico completo ejecutado con el compañero extendido y relajado. En esta zona, el masaje se convierte en una presión como la de un ave de rapiña, intentando coger con las garras los grandes músculos y deslizando los dedos hacia el comienzo del canal entre las nalgas. Sin pausas, el masaje continua en los muslos, cuya cara interior es la más sensible, sobretodo cuando se realiza con todos los dedos a partir de la rodilla, ascendiendo de forma lenta hasta llegar distraídamente a la entrepierna.
La siguiente estación son las pantorrillas, tan importantes como los hombros pues allí se concentra la tensión del estrés. Ablandar esos músculos contribuye aún más a la entrega. Y finalmente los pies, reflejo sensible de todo el cuerpo, requieren un minucioso masaje en la planta, avanzando centímetro a centímetro con los dedos pulgares, haciendo una pausa para presionar sobre el arco y luego continuar hasta los dedos. En este punto, seguro que la otra persona estará completamente relajada, estimulada y lista para disfrutar de los siguientes placeres...