
Sí, parece difícil o imposible, pero hablar de SEXO con tus hijos adolescentes es posible. La posibilidad de que tus hijos mantengan relaciones sexuales te aterra, pero eres la mejor persona para hablar con él o ella del tema.
En lugar de decirle qué debe hacer, quizá sea más fácil que te pongas en su lugar. Sí, has sido joven, pero en otra época, de otra manera, tu experiencia no sirve ahora.
¿Qué piensa tu hijo o tu hija si evitas el tema?
El hecho de pensar que su comportamiento sexual no va a ser aceptado por sus padres rompe la posibilidad de establecer un diálogo con ellos, reservando este tipo de comunicación para debatirlo con su grupo de amigos y amigas. En esta situación, y ante el surgimiento de cualquier tipo de dificultad, tu hijo o hija renunciará a comentarlo con su familia y buscará ayuda entre quién tiene menor capacidad de prestarla: Sus amigos posiblemente se sientan tan perdidos como él o ella.
Posiblemente tu hijo o hija se sienta insatisfecho sexualmente.
Existen una serie de factores que provocan que las prácticas sexuales de los jóvenes no produzcan ese grado de satisfacción que esperan, ya que el cine, las series y la presión de sus amigos y amigas pueden crear unas expectativas que, junto con la falta de experiencia e información, puede hacer que el sexo convierta en un tema generador de angustia. ¿Qué es lo que les preocupa?
• La falta de información real
• El hecho de mantener relaciones sexuales a escondidas de los adultos
• Los lugares en donde se llevan a término (casa de amigos, casa de padres cuándo éstos no están en un horario en ocasiones muy limitado, zonas públicas, etc.)
• El hecho de no poder disponer de tiempo suficiente para que las relaciones sean tranquilas y relajadas
• La tendencia a confundir relación sexual y penetración
Todas estas variables pueden modificar considerablemente la actitud hacia la sexualidad, convirtiendo la ilusión de los primeros encuentros sexuales o incluso los primeros enamoramientos, en sentimiento de fracaso, culpa, etc.
Las consecuencias que se pueden derivar a medio y largo plazo son múltiples: disfunciones sexuales, sentimientos negativos hacia la sexualidad, falta de deseo, etc. Y las consecuencias a corto plazo, son las que más te aterran: Emabarazo no deseado y Enfermedades de Transmisión Sexual.
El gran temor de los padres: La posibilidad de un embarazo y la posibilidad de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS)
Uno de los principales problemas de salud en España relacionado con la sexualidad en los adolescentes son los embarazos no deseados. Este hecho no se plantea sólo desde una perspectiva médica, en cuanto a las posibles complicaciones de un embarazo, sino también en relación con otros aspectos de tipo psico-social. Todos entendemos el tremendo impacto en la vida y en el futuro de los propios chicos o chicas que van a ser padres y madres en edades tempranas.
Para muchos padres, saber que vuestro hijo o hija mantiene o puede mantener relaciones sexuales, arroja ya éste riesgo: ¡Embarazo! Para los padres es una situación que causa pánico sólo de imaginarla y ante la cual no se sabe exactamente qué hacer. La respuesta familiar más frecuente es la de reprimir la sexualidad de los hijos e hijas como un remedio mágico para evitar problemas, o bien el eterno: ¡Usa preservativo!
Aunque lo hacéis con la mejor de las intenciones, el “usa preservativo” no suele bastar.
Éstos son solo algunos de los problemas con los que los adolescentes se encuentran en el momento de usar el preservativo:
Problema 1: Como comprarlo. Ya sea por el precio o por sentimientos de vergüenza, los adolescentes aún pueden evitar comprarlo. Por eso son tan importantes las campañas de asociaciones, que reparten de forma gratuita condones.
Problema 2: Como ponerlo. No olvidéis que aún están experimentando, y es habitual que en el momento de ponerlo, la erección desaparezca. Chico y chica pueden no comprender el porqué de ésto, y creer, por ejemplo, “que no lo pueden usar”, y punto.
Problema 3: Falta de recursos o habilidades sociales en el momento de proponer su uso al compañer@. En ocasiones proponer al compañero o compañera de relación usar el preservativo, se entiende como: “No confío en ti, y quiero protegerme de ti”. Muchas chicas se sienten insultadas (¿crees que me he acostado con tanta gente?), y los chicos pueden pensar que se les llama inexpertos (¿Crees que no controlo cuándo eyaculo?). Por desgracia, si no se proporciona información, éstas ideas erróneas perdurán hasta la edad adulta.
Por ello, no os limitéis a decir: “Ponte preservativo”, proporcionad información, o aseguráos de que ésta información les llega (panfletos, páginas de Internet con ésta información, etc.).
En los últimos años se ha producido también un nuevo auge en el número de contagios de ETS, y por lo que parece, uno de los grupos más afectados está entre la población de 15 a 20 años.
La prevención del contagio de estas enfermedades es relativamente desconocida entre los jóvenes, especialmente porque es un tema que se insiste poco en las escuelas y que apenas se habla dentro con la familia. Quizá, a través de las campañas de prevención del sida, el preservativo ha alcanzado un amplio nivel de promoción no sólo como método anticonceptivo, sino también como una eficaz protección entre algunas de estas enfermedades.
En resumen:
• La educación afectiva y sexual es un proceso que debe realizarse de forma conjunta y progresiva desde la infancia, ya que el desarrollo psicosexual empieza en el momento del nacimiento. Habla con naturalidad de sexo con tus hijos desde siempre, y si no lo has hecho, puedes empezar ahora.
• La sexualidad debe ser entendida como una forma de vivir, de comportarse y, por lo tanto, queda integrada dentro del estilo de vida de una persona. Quizá no estemos deacuerdo con el estilo de vida que eligen nuestros hijos, pero en lugar de juzgarlos, suele ser mejor apoyarlos, aunque dejando claro que no compartimos determinadas creencias.
• Las actitudes y comportamientos de la familia van a ser claves para la posterior vivencia de la sexualidad y para la capacidad de hacer frente a nuevas situaciones y tomar decisiones. Transmite que siempre contarán con tu apoyo.
• La sexualidad y la afectividad van ligadas en el desarrollo personal como unas áreas de aprendizaje vitales, como por ejemplo, la capacidad de amar y ser amado, la intimidad, la ternura, etc.
Y recuerda que si tienes dudas sobre una situación en concreto, puedes escribir a nuestro consultorio sexual y te responderemos con la máxima brevedad posible.